Eight O'Clock sumerge al lector en un universo de constante premura, pues el tiempo no persigue a quien se detiene y detiene a los perseguidores, que se sumergen en el rastro de la soledad y el extravío. El sino de los perseguidos dependerá de la astucia o el azar. Los laberintos franqueados de espejos, la voluntad de las musas y el deseo que albergan todas las voces de alcanzar un destino multiplican las lecturas y sensaciones que recogen los cuentos que reúne I.J. en este volumen.